* “Había buscado ADN en diversas enciclopedias y me había dado cuenta de que, la mayoría de las veces, la forma de la doble hélice se describía como una escalera, o una escalera de cuerdas entrelazadas, o como una escalera espiral […] me sumergí en el libro de Mircea Eliade Chamanismo: Técnicas arcaicas de Éxtasis y descubrí que había innumerables ejemplos de escaleras chamánicas en los cinco continentes, aquí una escalera espiral, ahí una caja de escalera o cuerdas trenzadas. En Australia, Tibet, Nepal, el antiguo Egipto, África, América del Norte y Sudamérica, el simbolismo de la cuerda, así como el de la escalera, implica necesariamente comunicación entre el cielo y la tierra. Es mediante una cuerda o escalera (como, también, mediante una trepadora, un puente, una cadena de arnyaw, etc.) que los dioses descienden a la tierra y los hombres suben al cielo. […] Mi investigación me había llevado a formular la siguiente hipótesis: En sus visiones, los chamanes bajan su conciencia al nivel molecular y consiguen acceder a información relativa al ADN, que denominan esencias animadas o espíritus. Aquí es donde ven dobles hélices, escaleras entrelazadas y formas de cromosomas. Así es como las culturas chamánicas han sabido durante milenios que el principio vital es el mismo para todos los seres vivientes y que está formado por dos serpientes entrelazadas (o una trepadora, una cuerda, o escalera...). El ADN es la fuente de su impresionante conocimiento botánico y médico, que sólo puede ser logrado en estados de conciencia desfocalizados y no-racionales, aunque sus resultados son empíricamente verificables. Los mitos de estas culturas están llenos de metáforas biológicas. Y las explicaciones metafóricas de los chamanes corresponden con bastante precisión a las descripciones que los biólogos están empezando a proporcionar. Al igual que el axis mundi de las tradiciones chamánicas, el ADN tiene la forma de una escalera retorcida (o una trepadora...); según mi hipótesis, el ADN fue, al igual que el axis mundi, la fuente del conocimiento y de las visiones chamánicas. Para estar seguro de esto necesitaba comprender de qué forma podía el ADN transmitir información visual. […] A principios de los 80, gracias al desarrollo de un sofisticado aparato de medición, un equipo de científicos demostró que las células de todos los seres vivientes emiten fotones en una proporción de hasta aproximadamente 100 unidades por segundo y por centímetro cuadrado de superficie. También demostraron que el ADN era la fuente de esta emisión de fotones. […] Según los investigadores que lo midieron, su debilidad es tal que corresponde a la intensidad de una vela a una distancia de aproximadamente 10 kilómetros, pero tiene un grado sorprendentemente alto de coherencia, cuando se compara al de los campos técnicos (láser). […] Volví a mi amigo periodista científico, quien me lo explicó inmediatamente: Una fuente de luz coherente, como un láser, da la sensación de colores luminosos, una luminiscencia, y una impresión de profundidad holográfica. […] Casi era demasiado bueno para ser cierto. La emisión de fotones altamente coherente del ADN justificaba la luminiscencia de las imágenes alucinatorias, así como sus aspectos tridimensionales u holográficos”. Jeremy Narby, “La serpiente cósmica”