* “Cuando mas gruesas eran las capas de hielo y el suelo era tundra congelada, solo la carne podía mantener la vida, por lo que las tribus paleolíticas tenían que cazar animales para sobrevivir. Los animales también les proveían de pieles y pelaje, que proporcionaban a los pueblos calor, refugio y vestiduras. Sus huesos, colmillos y cornamenta dieron a la gente el material necesario para construir herramientas y poder grabar o pintar sus imágenes sagradas, los instrumentos para poder calcular el paso del tiempo y hasta las agujas para coser sus ropas. Los huesos de los animales, sus dientes y garras se transformaron en collares y su grasa suministro aceite para los candiles. Los animales debieron de ser percibidos como la encarnación del poder divino, el don de la vida para la tribu. ¿Eran los animales vistos como los poderes generativos de la Diosa que garantizaban la continuidad de la vida? Es posible que ya se considerasen expresiones diferentes de la realidad que todo lo abarca de la gran Diosa Madre, la cual se halla esculpida fuera de las cuevas que contenían en su interior, en sus paredes de aspecto uterino, imágenes de la desconcertante variedad de formas que ella había parido.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la diosa”
* “Dentro del Paleolítico Superior (del año 35.000 al 11.500 antes del presente), durante el Magdaleniense (entre el 17.000 y el 11.500), se desarrolló el último periodo glacial en el continente
europeo. El paisaje, bajo la influencia de los rigores del frío, era de características esteparias o de tipo tundra, con escaso arbolado, principalmente pino, y especies caducifolias gracias a
orografías que favorecerían un clima más benigno. En los diferentes ecosistemas vivían las especies animales con mayor capacidad de adaptación a esos medios; así, en las zonas abruptas abundaban
las cabras, mientras que en las más llanas eran frecuentes otras especies como el ciervo, el reno, el bisonte, el uro, el caballo y el mamut. No faltaban tampoco los carnívoros como el zorro y el
lobo, y aves como la perdiz nival, el águila real y la lechuza. Los ríos estaban poblados por truchas y salmones, entre otras especies, mientras que el mar contaba con abundancia de moluscos,
peces y aves marinas, así como mamíferos como delfines y ballenas.” gipuzkokultura.net, “El medio natural”