Presentación 

Europa Indígena es un proyecto de divulgación cultural que pretende generar recursos didácticos en todo tipo de soportes, con el objetivo de contribuir a la recomposición de la cosmovisión originaria de las culturas europeas del Paleolítico Superior y Neolitico. ¿Porque hemos elegido precisamente esta franja temporal?  Porque fue el tiempo en el que se desarrolló de manera ininterrumpida lo que aquí denominamos la cosmovisión indigena europea, es decir, la originaria forma de sentir, comprender y actuar sobre el mundo de las primeras culturas humanas de nuestro continente. Dicha cosmovisión primigenia (que reune valores contrapuestos a los de la llamada cultura occidental) es en esta web recompuesta en sus aspectos más fundamentales, los cuales no difieren en esencia a los de cualquier cultura indígena actual que aún mantenga la memoria de sus orígenes.

 

Así, durante un inmenso periodo cultural de más de 40.000 años y según las evidencias del arte simbólico prehistórico y las mitologías arcaicas, una misma cosmovisión en torno a la sacralidad de la naturaleza y sus ciclos, fue compartida y transmitida generación tras generación, desde los primeros humanos de la Era Glacial hasta los agricultores preindoeuropeos del Neolítico. Las evidencias de esta gran cultura primigenia, que derrumba los falsos mitos sobre cual fue nuestra originaria naturaleza humana, pueden rastrearse a lo largo y ancho de todo el continente europeo: desde la Península Ibérica hasta Siberia, extendiéndose además por Oriente Próximo y llegando hasta el Valle del Indo.

Los hallazgos arqueológicos de los últimos años están demostrando que esta cosmovisión primigenia tuvo su origen en el Paleolítico Medio con la cultura neanderthal, cuyo universo simbolico (pinturas rupestres, enterramientos rituales, herramientas, forma de vida,...) se fusionó posteriormente con la cultura del Homo sapiens durante el Paleolítico Superior, que a su vez evolucionó y siguió desarrollandose en el seno de la culturas agrícolas preindoeuropeas del Neolítico y la Edad del Bronce. Este inmensisimo periodo histórico fue finalmente interrumpido con el comienzo de las invasiones indoeuropeas, unas culturas que trajeron una nueva forma de comprender el mundo cuya estructura fundamental (jerarquización social, patriarcado, militarización, etc,.) se prolonga hasta nuestros días.

 

A lo largo de los últimos 150 años se han ido recopilando y clasificando una infinidad de datos sobre la "cultura material" de la prehistoria (materiales, utensilios, técnicas, genética,....) pero seguimos teniendo un inmenso vacio oficial sobre la "cultura inmaterial" de nuestros más remotos ancestros, sobre su forma de entender el mundo, sobre su cosmovisión. Sin embargo, hoy en día existen suficientes trabajos serios y rigurosos, como para recopilarlos, sintetizarlos e ir dando pequeños pasos que nos ayuden a recomponer la memoria de nuestros orígenes, no solo desde una perspectiva materialista, sino también desde una perspectiva cultural, simbólica y porque no, espiritual.

 

Las culturas paleolíticas y en especial sus herederas, las culturas preindoeuropeas del Neolítico, son un referente cultural fundamental para que los europeos nos reencontremos con nuestras verdaderas raíces culturales. Y sin duda representan una ventana cultural imprescindible por la que las nuevas generaciones deben asomarse para poder comprender nuestro presente, no como un proceso de evolución natural de nuestra especie, sino como una consecuencia de determinados procesos históricos que se desarrollaron para aniquilar una forma de vida y una cosmovisión que durante miles de años ininterrumpidos se desarrolló a lo largo y ancho de nuestro planeta.

 

Así, hemos estructurado los contenidos de la web en dos periodos históricos principales: el Paleolítico y el Neolítico.

 

1. LA PRIMERA PARTE, titulada El Paleolítico y la naturaleza humana arcaica es un acercamiento a la cosmovisión de las culturas humanas del Paleolítico Superior a través de las diversas evidencias arqueológicas, etnográficas o antropológicas que han llegado hasta nuestros días. Cada una de las 113 páginas que lo componen está formada por una diapositiva (que incluye imágenes e ideas clave sobre cada tema propuesto) y un texto anexo que recoge extractos literarios de material bibliográfico al respecto.

 

Todos estos contenidos no se centran exclusivamente en las culturas paleolíticas del continente europeo, también hay numerosas referencias a culturas de otras latitudes y de tiempos históricos distintos, pues la etnografía comparada ofrece pistas valiosísimas para desenmarañar el enredado ovillo de la prehistoria.

 

Además, en muchas secciones de esta obra, se profundiza en diferentes aspectos de la naturaleza humana arcaica. Así por ejemplo, para entender el origen del mito de la Diosa Madre, se hace necesario comprender en profundidad el papel de la maternidad y la sexualidad femenina en las primeras comunidades humanas; y para entender el mito del Señor de los animales, es necesario comprender el fenómeno del chamanismo y su relación con los animales, la caza y los ritos de fertilidad.

 

 

2. LA SEGUNDA PARTE, titulada El Neolítico: De la Matrística a los Imperios Patriarcales, está estructurada en formato libro con más de cien páginas de textos e imágenes que nos muestran la verdadera naturaleza (pacífica e igualitaria) de las primeras culturas del neolítico europeo, así como los procesos históricos que provocaron su desaparición.

Podemos presuponer el caracter pacífico y fraternal de todas estas sociedades en el hecho de que los primeros asentamientos agrícolas preindoeuropeos  estaban ubicados en el centro de grandes valles abiertos, en lugares estratégicamente vulnerables, pero sin embargo carecían de muros defensivos y es más, en los estratos arqueológicos no aparecen rastros de guerras durante periodos que en numerosas ocasiones alcanzán más de dos mil años ininterrumpidos. Por otra parte, en su arte colorido y naturalista tampoco aparece ni un solo motivo militar y aunque conocían la metalurgia no la aplicaban para fabricar armas. Su organización social era matrifocal, sin ser esto indicativo de ningún tipo de dominio del género femenino sobre el masculino. Los restos arqueológicos muestran una sociedad que sin querer caer en la utopía, al menos podemos afirmar que, en una gran medida, tendía hacia la equidad social, pues no hay muestras de jerarquización social ni en las construcciones, ni en los enterramientos, teniendo en este ultimo caso igual importancia el del hombre que el de la mujer..

 

El ocaso de este viejo mundo comenzó en Europa cuando aparecieron en escena los primeros pueblos militarizados indoeuropeos, quienes a lo largo de una transición de varios milenios consiguieron imponer una nueva forma de concebir el mundo cuya estructura fundamental se prolonga hasta nuestros días. Estas culturas, origen de la mayor parte de lenguas que se hablan hoy en el continente europeo, eran sociedades fuertemente jerarquizadas que se expandieron a sangre y fuego por Europa y Oriente Próximo. Su organización social era patriarcal, gobernada por jefes guerreros que adoraban a Dioses celestes masculinos que blandían el hacha o la espada como símbolos divinos con los que imponer por la fuerza sus designios. Esta cosmovisión antropocéntrica cristalizó en nuestro continente a través de la imposición del cristianismo romano y daría el salto hacia otras partes del planeta a través de los procesos coloniales que terminaron por expander lo que hoy conocemos como Civilización Occidental.