* “Jean Clottes ha realizado un recuento (aún sigue incorporando datos) que deja una frecuencia de 3.558 animales: Caballos (27,5%), Bisontes (21%), Cabra (9%), Uro (5,2% una especie de Toro), Mamut (8,2% Rouffignac en la Borgoña francesa), Ciervos (5,5%), Reno (3,7%), León (2,1%), Rinoceronte (2%), Oso (1,7%) y menos del 1% para otros animales como cánidos, lepóridos, reptiles, aves y peces. Llama la atención que solo una docena de animales sean los representados en las Cuevas, pudiendo escoger entre muchos más. También que entre Caballos y Bisontes sumen un 48,5% del total. Y por último que no coincide la fauna representada y la consumida, lo que podría significar que las especies representadas constituyen una especie de bestiario simbólico mantenido por razones culturales a lo largo del tiempo.” almaleonor.spaces.live.com/blog, “El arte paleolítico”
* “Un tercio de todos los animales de las cuevas son caballos; más de 600 pinturas en total. Bisontes (y uros) constituyen cerca de otro tercio. En torno a un décimo del total de los animales son
venados o ciervas (en España este porcentaje es mucho mayor posiblemente por las condiciones más benignas del clima glacial). De modo extraño, los renos, que fueron cazados junto al mamut lanudo
y cuyos huesos han sido encontrados profusamente en Lascaux, apenas aparecen en las pinturas. Ello hace que nos preguntemos la razón por la que el caballo y el bisonte se representaban más que
cualquier otro animal. Por supuesto, debieron haber convivido cerca de los humanos y fueron esenciales para la supervivencia de éstos, más también debieron poseer un carácter mítico. Son todos
animales poderosos y de gran fertilidad, y los cuernos del bisonte y del toro, con la forma de la curva de la luna creciente, puede que simbolizaran las fuerzas regeneradoras de la vida, que más
tarde tomarían una forma masculina como toro o como dios. Es posible que el mito de la Edad del Bronce que relacionó el toro con la muerte y la resurrección cíclica de la fuerza vital a través de
la luna se originase en esta época, 15.000 años antes, y que primero hubiese adoptado la imagen de la Diosa que sujeta en la mano un cuerno de bisonte, como aparece en Laussel. Al caballo es
posible que se le haya otorgado un significado sagrado similar. […] En algunas zonas del mundo el caballo es el guía de las almas de los muertos y también transporta al chaman en el vuelo
extático del alma hacia regiones prohibidas. La yegua aparece casi siempre preñada en las pinturas de las cuevas, en ocasiones junto a una rama o planta; esto sugiere que cumplía una función
simbólica en los rituales de fertilidad estacionales y de renovación de la fuerza vital.” A.Baring y J. Cashford, “El mito de la diosa”