* “Durante al menos 20.000 años, parece que la cueva paleolítica fue el lugar más sagrado, el santuario de la Diosa y la fuente de su poder regenerador. Entrar en una de esas cavernas es como adentrarse en otro mundo, en un mundo que está dentro del cuerpo de la Diosa (Madre Tierra). Para aquellos que hubiesen vivido en un mundo sagrado, la actual forma ahuecada habría simbolizado su vientre que todo contiene, que traía al mundo a los vivos y acogía de nuevo a los muertos. La cueva, como lugar de transformación, era el nexo que enlazaba el pasado y el futuro de los hombres y mujeres que vivían en su parte anterior y celebraban sus ritos religiosos en las profundidades de su santuario interior. Al fondo de la cueva se colocaban piedras que representaban las almas de los muertos que renacerían de su matriz.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la diosa”
* “Las cuevas, grietas y cavernas de la tierra son manifestaciones naturales del útero primordial de la Madre. Esta idea no es neolítica en origen; se remonta al Paleolítico, donde las galerías
estrechas, las zonas con forma oval, fisuras y pequeños divertículos aparecen decoradas o embadurnadas totalmente en rojo. El color rojo debió simbolizar el color de los órganos regeneradores de
la Madre.” Marija Gimbutas, “El lenguaje de la Diosa”
* Según la antropóloga Doris Heyden , “para los pueblos indígenas americanos la cueva simbolizaba el vientre de la Madre Tierra de donde nacen todos los seres humanos y a donde
van a morir, un lugar al que los grupos de habla nahuátl identificaban con los términos Colhuacan, Cincalco y Tamoanchan: es decir, el lugar de origen y procedencia de los antepasados.”
* “Para las tradiciones chamánicas las entrañas de la tierra son entrañas propiamente dichas, intestinos, Küllche, con el sentido implícito de útero, matriz o seno materno. Estas con sus innumerables circunvoluciones son las que recorre el machi (chamán) en su descenso, y por esas mismas tripas salieron los primeros hombres (Lliche) en uno de los ciclos cósmicos de la saga mapuche, lo mismo dicen los Hopi de Norteamérica y para ellos el laberinto es el símbolo de la Madre Tierra. Compartían igualmente esta idea los toltecas. Para los mesopotámicos las tripas eran la representación de la Tierra.” Aukanaw, “La ciencia secreta de los mapuches”