* “Las obras creadas con fines estéticos deberían representarse en lugares donde puedan contemplarse fácilmente. Pero en las cavernas prehistóricas ocurre lo contrario. Estas poseen incomodidad
física, peligros y tensión que implica acceder a esas representaciones. Estas pinturas se produjeron con una falta casi total de luz, (lámpara en piedra y alimentada con grasa animal). Las
pinturas neolíticas, las ejecutadas en las Edades del Bronce y del Hierro, están a la luz del día, en espacios poco profundos. En cambio, las paleolíticas, jamás vieron la luz del sol. Hay una
serie de ejemplos que lo explican:
A) En la cueva de Doña Clotilde, debe llagarse a una enorme sala, de ella parte un corredor de dos metros de ancho y de varios centenares de longitud, que se bifurca y se
vuelve a unir, luego hay que arrastrarse para pasar bajo una formación de estalactitas que lo obstruye casi totalmente y luego de ésto se accede a un espacio cuyo techo contiene pinturas y
grabados.
B) Las figuras de Niaux se encuentran a casi kilómetro y medio de la entrada.
C) En la cueva de La Pasiega se entra por un agujero que conduce a una sala bastante espaciosa, de ella salen estrechos corredores que forman un complicado laberinto. En ellos se
abren pozos de hasta trece metros de profundidad y las pinturas están inscriptas en esos abismos subterráneos.
D) Para entrar en la cueva del Tuc d’Audoubert es preciso cruzar los setenta metros de anchura del río Volp y entrar en un vestíbulo surcado por otras corrientes de agua; a 160
metros de la entrada comienza un estrecho acantilado que bordea amplias salas pobladas de estalactitas, en la última se encuentra un agujero de doce metros de longitud, primero recto y después
helicoide muy estrecho, así se llega a una sala estrecha y baja con algunas pinturas. En el fondo, tras romper varias estalactitas, la sala se angosta de nuevo y se convierte en un corredor que
debe atravesarse por encima de una cornisa de arcilla resbaladiza, con huellas de garras de osos, así como unos trazos sinuosos marcados por los hombres, cuyo sentido no se ha descifrado. Tras
otro paso que no permite permanecer de pie, se desemboca en el sancta sanctorum, donde se encontraron unas bellas figuras de bisonte modeladas en barro y huellas de talones humanos (al parecer
con cierto ritmo, se cree que podría ser la representación de una danza).
Los ejemplos son múltiples, en algún caso se hallaron pinturas a seis metros de altura, sin saber como accedieron a dicha altura.” Julieta Sepich, “Las ideas religiosas de los
pueblos prehistoricos y sus representaciones”