* “Los estudios etnográficos sobre sociedades actuales demuestran que lo extraño es encontrar una actividad que sólo acometan hombres o mujeres. El reparto de trabajo es una construcción social y, por tanto, cada sociedad la gestiona como mejor entiende. En las sociedades de la prehistoria no tenemos datos que nos lleven a pensar que las mujeres no cazaban o que no intervinieron en determinadas producciones, como la de piedra tallada o la metalurgia. Además, muchas imágenes del pasado las muestran plenamente integradas en cuestiones rituales y religiosas. […] En todas las sociedades conocidas existe una división del trabajo por sexos. Esta separación no implica que un grupo realice tareas menos importantes que el otro, sino que es una estrategia social para obtener más éxito en la explotación de los recursos. Algunas teorías apuntan a que en este reparto fue fundamental la vinculación de las mujeres con las crías humanas, que requieren una atención constante al menos durante los primeros años de vida. El menosprecio hacia estos trabajos es una construcción posterior de la sociedad patriarcal en la que vivimos.” Margarita Sánchez Romero, “Andalucia investiga”
* “Simplemente, mientras el hombre dedicaba más tiempo a la caza mayor, la mujer recolectaba frutos, vegetales y tubérculos, cazaba animales menores y, naturalmente, cuidaba de los niños. Sería
un error creer que desde el punto de vista alimentario, la caza era una actividad más importante o de mayor rendimiento que la recolección. Como se ha demostrado recientemente, en casi todos los
pueblos estudiados la dieta era ante todo vegetariana. Con la natural excepción de los pobladores del Antártico, en el resto de culturas más del 50% de las calorías y las proteínas provenían de
fuentes vegetales […] En un estudio de 24 pueblos que existen actualmente se han obtenido los siguientes resultados: 3 de ellos derivan su alimentación fundamentalmente de la caza, 5 de la pesca,
y el resto, 16, de la recolección. Solo en un caso la recolección representa el 10% de la alimentación, y en 2, el 20%. El estudio concluye que las actividades recolectoras que incluyen plantas y
moluscos son las más productivas desde el punto de vista alimentario, seguidas por la pesca. La caza de mamíferos es la fuente más aleatoria y, por tanto, es en general menos importante que las
otras dos. […] Según otro estudio sobre una muestra más amplia de 58 culturas […] 29 tienen como fuente principal de subsistencia la recolección, 18 la pesca y 11 la caza. Las conclusiones son
que para los cazadores-recolectores primitivos la fuente más segura y estable de alimentación es la recolección, mientras que la carne proveniente de la caza es un suplemento necesario y
codiciado, pero aleatorio, y que la mujer recolectora adquiere como proveedora tanta importancia como el hombre cazador.” Enrique Semo, “Los origenes: de los cazadores y recolectoras a
las sociedades tributarias