* “Entre las imágenes de las cuevas y abrigos paleolíticos, se han encontrado figuraciones de puntos y series de líneas que han sido interpretadas como cómputo o calendario de días lunares. Me ha impresionado, sin embargo, el ver una lámina ósea de hace 32.000 años con un calendario que recoge sin interrupción dos lunaciones (imagen superior izquierda). Dos lunaciones y el comienzo de la siguiente lunación, según la interpretación del famoso arqueólogo Alexander Marshack, autor de The roots of Civilization. Los auriñacienses, utilizaron un calendario lunar en el abrigo de Blanchard, en Dordoña, ¡hace más de treinta mil años!.” Josu Naberan, “El antiguo calendario lunar vasco”
* “Entre 1965 y 1970 el profesor Alexander Marshack estudió más de un millar de objetos prehistóricos procedentes de nueve países diferentes de Europa, y los sometió a un análisis minucioso:
fotografías, vaciados, calcos, exámenes al microscopio. Los resultados superaron sus esperanzas: existía una constante repetitiva en las marcas de los diferentes objetos, un código de escritura,
una constante gráfica. En la mayor parte de los objetos (cuernos de reno, omoplatos de diferentes mamíferos, útiles líticos, etc.), las marcas, los puntos y las estrías se disponían en líneas o
en grupos que fueron grabados en momentos diferentes, en ángulos diferentes y con marcas diferentes, sobre los cuales se habían ejercido presiones diferentes. Ciertos signos revelaban la marca de
un solo golpe; otros, de golpes repetidos. Las técnicas también varían: simples golpes de punzón, trazos largos y poco profundos, trazos profundos y poco largos, marcas que envuelven el objeto a
su alrededor, etc. Es difícil hablar de coincidencias: se constata una intención precisa, sí. Pero ¿cuál?
Estas marcas (indica Marshack) no fueron hechas en el mismo momento ni por la misma persona, pero tienen un mismo ritmo, revelan un mismo pensamiento y una misma utilidad que se extienden en el
tiempo. Pertenecen a una tradición. Son cronofactorizadas.
Prosiguiendo sus trabajos, Marshack percibió que las marcas no estaban dispuestas al azar. Generalmente, están agrupadas en números múltiples de veintinueve o de treinta, que inmediatamente traen
a la mente una relación con los meses del ciclo lunar (la más evidente y fácil de observar en la naturaleza). Más aún: en el interior de una misma secuencia, los subgrupos de signos gravados
corresponden exactamente a las diferentes fases de la Luna. Las explicaciones de Marshack revelan un año, un ciclo lunar completo perfecto en sus subdivisiones.” Alain de Benoist, “Las
raices de la civilización”