* “Después del nacimiento, la placenta se trata al principio de manera parecida al bebé: se envuelve en harapos y se mantiene caliente cerca de su madre. […] Aunque no se le llama explícitamente mellizo del bebé, la placenta parece ser tratada como su equivalente simpático.” Tristan platt, “Parto, formación de la persona y mito-historia en los Andes”
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* “La placenta es el sistema de apoyo vital del bebé que aún está por nacer. Se forma a partir de las mismas células que el embrión y se une a la pared interna
del útero. Establece conexiones con el torrente sanguíneo de la madre, del cual transfiere oxígeno y nutrientes al bebé. La placenta también se conecta con el torrente sanguíneo del bebé, del
cual elimina los desechos y los transfiere a la sangre de la madre para que sus riñones los eliminen. […] La placenta cumple otras funciones importantes durante el embarazo. Estas funciones
incluyen la producción de hormonas que contribuyen a iniciar el parto y el nacimiento. La placenta también sirve para proteger al feto de infecciones y sustancias potencialmente nocivas. Una vez
que la madre ha dado a luz al bebé, la placenta ha cumplido su tarea y es expulsada. […]
Los Navajo de la zona suroeste de América entierran la placenta de sus hijos dentro de lo que denominan las Cuatro Esquinas sagradas para ligar a su nuevo/a hijo/a con su tierra y sus ancestros. Los Maoríes de Nueva Zelanda entierran la placenta en tierra nativa por la misma razón. De hecho tierra y placenta comparten la misma palabra: whenua. En ciertas zonas de Siberia se piensa que se ha enterrado mal o en un mal sitio la placenta si el bebé enferma. Entonces se desentierra y se le busca un lugar mejor para que el niño o la niña sanen.
Los Ibo de Nigeria y Ghana consideran la placenta como la gemela del bebé. Los Aymara y Quechua de Bolivia dicen que la placenta tiene su propio espíritu. La gente de Malasia consideran la placenta como hermana mayor de sus hijos/as. Los Parigi en Celebes Islands la reservan en algodón blanco hasta que la madre la entierra con un ritual. Parecidos rituales se encuentran en Java y Bali. Los Toba-Bataks de Sumatra creen que la placenta contiene una de las siete almas que cada persona posee. En Islandia se piensa que el espíritu guardián del bebé reside en la placenta, de hecho la llaman fylgia que significa ángel de la guarda. En el oeste de Australia la placenta es la compañera del bebé y se guarda durante tres días antes de ser enterrada en silencio. Los Baganda de Uganda consideran la placenta como un segundo/a hijo/a, que posee su propio espíritu. Si el niño/a pertenece a la realeza, la placenta puede ser incluso llevada en procesión. Los antiguos egipcios creían en la dualidad de almas: un alma habitaba el cuerpo, la otra la placenta. Algunos templos fueron construidos para enterrar las placentas de los faraones.” planocreativo.wordpress.com

