IIl. LA CULTURA TRADICIONAL VASCA

 

Un nexo con la Vieja Europa

 

 

 “El euskera es una reliquia de las antiguas lenguas de Europa occidental, no sólo prerrománica, sino pre-indoeuropea. Es la única lengua autóctona que ha podido superar las invasiones e influjos culturales de los últimos 3000 años. Los vascos han demostrado una gran capacidad para integrar esos influjos sin perder su personalidad cultural. Constituyen, de hecho, la gran excepción de las leyes de la historia política y cultural de Europa. No hay duda alguna de que sus tradiciones descienden directamente de los tiempos neolíticos. Muchos aspectos culturales de la Vieja Europa (la religión de la Diosa, la utilización del calendario lunar, el parentesco matrilineal y la responsabilidad de la mujer en la agricultura perduraron hasta principios del siglo XX (...) En el sistema legal autóctono no se le daba preferencia al hombre sobre la mujer”. 

Marija Gimbutas, “The living Goddess”.

 

 

La existencia de una gran cultura preindoeuropea pacifica, comunal y matrifocal parecía hasta hace tan sólo unas décadas ser fruto de las leyendas románticas de un pasado idealizado. Sin embargo, este pasado robado está aflorando en nuestro presente como real y verdadero gracias al trabajo multidisciplinar de numerosos investigadores en campos como la arqueología, la lingüística o la etnología. Sin duda, hoy podemos afirmar con seguridad y rigor que efectivamente existió una era pre-indoeuropea que demuestra que no es que otro mundo sea posible, sino que ya fue posible durante un periodo cultural infinitamente más amplio que toda la historia oficial que se enseña en nuestras escuelas.

 

Esta historia oculta, hasta ahora escondida de nuestra memoria colectiva, muestra las verdaderas raíces culturales de los europeos y europeas, unas raíces que nos hermanan culturalmente con el resto de pueblos indígenas del planeta y nos animan a recuperar la cosmovisión preindoeuropea, no como una reliquia a venerar, sino como una forma de comprender el mundo que podemos empezar a trasmitir desde ya a las próximas generaciones.

 

En este sentido, la cosmovisión ancestral vasca reúne los aspectos generales de lo que un día fue la cosmovisión indígena europea, la cual se desarrolló ininterrumpidamente desde el Paleolítico Superior hasta la Edad del Bronce. A partir de entonces la vieja cultura preindoeuropea desapareció paulatinamente o sufrió procesos de hibridación con la de los invasores indoeuropeos.

 

El caso vasco es excepcional, pues además de ser el único pueblo de Europa Occidental que preservó su lengua nativa, conservó también hasta bien entrado el SXX, vestigios de la religión naturalista de la Gran Diosa, de unas relaciones de parentesco matrifocales y de una organización social comunal con instituciones colectivas como el batzarre o el auzolan. De este modo, podemos reconocer cuatro grandes pilares culturales característicos de las culturas preindoeuropeas y que también están presentes en la cultura tradicional vasca:

 

1- El idioma y la tradición oral como ejes vertebradores de la cultura. Así el euskera (que define precisamente a los euskaldunak) es la última lengua nativa de Europa Occidental, una lengua preindoeuropea cuyo estudio etimológico y axiológico nos revela la forma de entender el mundo de nuestros ancestros: es el reflejo oral de la cosmovisión indígena europea. Por otro lado, la escritura sacra preindoeuropea, que antecede en más de 2.000 años a la mesopotámica, está en el origen de algunas lenguas mediterráneas ya desaparecidas como el cretense, el etrusco o el íbero que están emparentadas con el euskera.

 

2- La espiritualidad animista y la mitología simbólica en torno a la imagen de la Gran Diosa como personificación del universo. Y así el mito de Mari, como figura central del universo cosmológico vasco, nos mantiene aún conectados con la que fue la imagen central de la espiritualidad arcaica europea, cuyo legado símbólico ha llegado hasta nuestros días a través de las miles de estatuillas femeninas (conocidas popularmente como “venus”) halladas en yacimientos del Paleolítico Superior, así como en templos y  lugares de culto del Neolítico  y la Edad del Bronce.

 

3- La estructura social matrifocal y el linaje matrilineal presentes en la cultura tradicional vasca hasta tiempos históricos recientes, son una muestra de lo que J.J. Bachofen definió como mutterrechtderecho materno (en contraposición al derecho romano del pater familias) o la arqueóloga Marija Gimbutas describió como un clan matrístico de principios colectivistas (en referencia a la estructura social y familiar preindoeuropea.) Andrés Ortiz-Osés lo bautizó como matriarcalismo vasco, una denominación local para referirse al mismo concepto que Ernest Borneman llamó matrística y Riane Eisler denominó Gylania.

 

4- El sentido comunal de la vida política y económica. La tendencia hacia la equidad y la horizontalidad en las relaciones sociales de los pueblos preindoeuropeos es claramente manifiesta en las evidencias arqueológicas hasta que hace aparición la cultura yamna o de los kurganes (invasores indoeuropeos). Sin embargo, en el caso vasco, la influencia de dicha cultura indoeuropea en su territorio parece haber sido más bien escasa, lo que permitió la pervivencia de las relaciones "entre iguales" durante un tiempo histórico mucho mayor que en otros lugares de Europa. Esta tendencia hacia la igualdad social se mantuvo en el mundo rural hasta tiempos recientes, a través de la autogestión de sus propios recursos y con instituciones comunales como el batzarre (cuyo origen está en el concejo abierto en torno al árbol sagrado) y el auzolan (el trabajo colectivo en favor de la comunidad y en contraposición al trabajo individual asalariado).

 

Podemos afirmar por tanto, que la cosmovisión preindoeuropea vasca (cuyos vestigios se mantienen precisamente en el área geográfica dónde en el Paleolítico se forjó la primera gran cultura simbólica de nuestro continente)* representa un punto de partida para el reconstruccionismo de la cosmovisión indígena europea. "Lo vasco" pasa así a dejar de ser un elemento "aislado" o "diferencial", para convertirse en un "punto de unión",  pues como hemos reseñado anteriormente, su cosmovisión reune los aspectos principales que bajo diversos nombres, formas y tradiciones, fueron compartidos por una gran amalgama de culturas preindoeuropeas que en un tiempo no tan lejano, habitaron un inmenso territorio que se extendía a lo largo y ancho de nuestro continente e incluso más allá...

 


*Y aquí no estamos hablando de genetica de poblaciones, ni sobre si un grupo poblacional es más antiguo que otro, ni sobre quien desciende de quién,... sino de un hecho cultural, de la pervivencia de una cosmovisión.