1. LA VIEJA EUROPA NEOLÍTICA (OLD EUROPE)


    Nos han obligado a creer que la historia humana ha sido siempre así: gobernada por hombres guerreros más o menos poderosos según la fuerza de sus espadas y el poder de sus ejércitos. Hemos interiorizado una única versión de la historia llena de fronteras, emperadores y guerras. Nos han hecho creer, o nos hemos creído, que antes de la aparición de las catalogadas como primeras civilizaciones no había nada, que los seres humanos vagaban por ahí malviviendo y luchando contra la naturaleza hostil.

Marija Gimbutas (1921-1994)
Marija Gimbutas (1921-1994)

    Pues bien, según nos revelan innumerables muestras arqueológicas del periodo neolítico, hubo un tiempo en el que los europeos vivieron durante milenios pacífica y fraternalmente en pequeñas aldeas y ciudades sin amurallar asentadas en el centro de los valles, mucho tiempo antes de que sus futuros descendientes se vieran obligados a vivir en fortificados castros en lo alto de las montañas por temor a que alguien les atacase. A esta época de nuestro continente se la conoce como Vieja Europa (Old Europe), término acuñado por la arqueóloga lituana Marija Gimbutas, cuyas investigaciones se han convertido en referenciales para todo aquel que pretenda sumergirse en la prehistoria

     “El término Vieja Europa se aplica a la cultura pre-indoeuropea, una cultura matrifocal y probablemente matrilineal, agrícola y sedentaria, igualitaria y pacífica. Contrasta agudamente con la cultura proto-indoeuropea que viene después, que era patriarcal, estratificada, pastoral, móvil, y guerrera, que se impuso en toda Europa excepto en algunas franjas del sur y del oeste de Europa, a lo largo de tres olas de infiltración desde las estepas rusas, entre el 4500 y el 2500 a.c.” Marija Gimbutas, “Diosas y Dioses de la Vieja Europa”.  

     “En los milenios VII, VI, y V a/c., los agricultores del Este de Europa desarrollaron un modelo cultural peculiar, una cultura contemporánea, al menos, a las que se desarrollaban en Anatolia, Mesopotamia, Siria, Palestina y Egipto. Esa cuna de la civilización comprende los mares Egeo y Adriático (las islas incluidas), y llega al norte hasta las actuales República Checa, Eslovaquia, sur de Polonia y oeste de Ucrania, incluyendo en su centro los Balcanes, Moldavia y la Cuenca del Danubio Medio. Es el área cultural al que la eminente antropóloga Marija Gimbutas ha bautizado con el nombre de Old Europe (Vieja o Antigua Europa).” Josu Naberan, “La vuelta de Sugaar”.

     Este tiempo del que hablamos, es coincidente con la aparición de la agricultura y el progresivo sedentarismo, lo que ha venido a conocerse como  Revolución Neolítica (el paulatino paso de las sociedades cazadoras-recolectoras hacia la agricultora) y en muchas regiones europeas coincidiría además, aunque un poquito más adelante, con la Cultura Megalítica (construcción de dólmenes, menhires y Cromlechs). Todo esto comenzaría a ocurrir hace unos 10.000 años.

     “El término Neolítico significa literalmente edad de piedra nueva. Cuando se introdujo por primera vez  en el siglo XIX, otorgaba reconocimiento a la aparición de instrumentos líticos que habían sido preparados mediante técnicas de pulimentado. Hoy en día, el término se utiliza para designar no sólo nuevos métodos de trabajar la piedra, sino también nuevos métodos de producción de alimentos. Durante el Neolítico se logro un mayor control de la reproducción de plantas y animales gracias al desarrollo de la agricultura y la ganadería. Esto a su vez sentó las bases materiales para el surgimiento de densos asentamientos sedentarios y un rápido crecimiento demográfico” Marvin Harris, “Introducción a la antropología general”.

 

   Pero prosigamos con nuestro relato sobre la Vieja Europa:

   “Se han clasificado siete complejos culturales, que han recibido los nombres de sus regiones o lugares de asentamiento: Adriático, subdividido en las culturas Impresso, Danilo-Butmir y Hvar (datadas del 6400 al 3500 a.c.); Egeo, subdividido en Pre-cerámica, Sesklo y Neolítico tardío (7500 a 3500 a.c.); Centro de los Balcanes, subdividido en Satarcevo, y Vinca (6400 a 3500 a.c.); Este de los Balcanes, subdividido en Karanovo, Boian y Gumelnita (6300 a 3500 a.c.); Moldavia y Este de Ucrania, subdividido en Dniesterburg, proto-Cucuteni y Cucuteni (6300 a 3500 a.c.); Danubio Medio, subdividido en Lineal y Lengyel (6000 a 3500 a.c.) y Tisza, subdividido en Alfold, Tisza-Bukk y Tisza-Polgar (6300 a 3500 a.c.).” Casilda Rodrigañez, “El asalto al Hades”.

     

Reproducción del pueblo de Catal Huyuk en Anatolia. Del 7.000 al 5000 a.C., sin muros defensivos ni rastros de guerras o invasiones.
Reproducción del pueblo de Catal Huyuk en Anatolia. Del 7.000 al 5000 a.C., sin muros defensivos ni rastros de guerras o invasiones.

    Estos primeros asentamientos sedentarios del neolítico europeo, a pesar de formar en muchas ocasiones poblaciones de miles de habitantes y estar asentadas en sitios vulnerables como las vegas de los ríos, carecían de muros defensivos. Es más, no existen rastros de guerras durante siglos y aunque conocían la metalurgia no la aplicaban para fabricar armas. Además en su arte colorido y naturalista, no se ha encontrado absolutamente ningún motivo militar. Todos estos indicios permiten suponer el carácter pacifico de aquellos primeros europeos.


     En aquellas primeras ciudades, algunas de hasta 20.000 habitantes y de las que nada dicen nuestros libros de historia, no hay indicios de jerarquización ni de castas sociales, pues en los yacimientos se ha constatado una uniformidad en las construcciones de las casas sin destacar unas sobre otras. Tampoco hay indicios de jerarquización en los enterramientos, pues no se ha encontrado ningún ajuar más suntuoso que otro, teniendo además idéntica importancia el del hombre y el de la mujer. Este último dato también es un indicio de una aparente igualdad entre los sexos que Marija Gimbutas calificó como un clan matrístico de principios colectivistas y que según ella tuvo como consecuencia una sociedad pacifica e igualitaria en la que floreció el arte y la arquitectura.

     Josu Naberan resume así las características sociales de la Vieja Europa:  "Según nos revelan diversos estudios arqueológicos (como los de James Mellaart y su grupo de arqueólogos que descubrieron dos ciudades enteras del neolítico en Anatolia, o los cientos de lugares examinados por el equipo de Marija Gimbutas en Grecia, Rumanía, Los Balcanes, Polonia, Ucrania,...) las sociedades de la Antigua Europa se caracterizaban por:

  1. Explotación agrícola de fértiles valles atravesados por ríos  en los que sembraban trigo, avena, cebada y diversas legumbres.
  2. Los restos arqueológicos de aquella época no muestran sólidas murallas ni fortalezas, y en su abundante arte no se reflejan motivos guerreros, batallas memorables, ni armas letales. Edificaron sus viviendas en valles abiertos, a la orilla de los ríos, y no, como lo harían posteriormente los indoeuropeos, en lugares de difícil acceso rodeados de gruesas murallas. Además en las citadas ciudades no aparecen daños de guerra durante largos periodos de siglos.
  3. Aquella sociedad no era patriarcal, eso no quiere decir que fuera matriarcal, sino que no hay indicios de dominio, supeditación o discriminación de un género sobre otro. Ni en el sistema de división del trabajo, ni en los enterramientos, ni en ningún otro detalle.
  4. La Diosa aparece como el símbolo principal y omnipresente en todo aquel mundo".

     “La relación entre unas poblaciones y otras era pacífica. No existe, a lo largo de milenios, el menor rastro de saqueo o invasión. En el arte, que representa gran cantidad de escenas de la vida cotidiana y muestra una gran riqueza de motivos y simbología, no aparecen nunca guerreros, personas armadas, escenas de guerra o cualquier motivo directa o indirectamente perteneciente a la imaginería bélica. Las ciudades no se construyen en lugares estratégicamente defensivos, como riscos y altos escarpados, sino en llanuras abiertas. No hay murallas ni estructuras defensivas (la única excepción es la célebre muralla de Jericó, que actualmente es considerada por muchos investigadores como un dique de contención de agua, y desde luego no constituye una prueba de existencia de estructuras defensivas). Tampoco espadas, armaduras, ni ningún otro pertrecho de guerra.” Joan Coy, “La Historia oculta”.

 

Hace 7.500 años la CULTURA DE CUCUTENI floreció en terrenos de la actual Rumania, Moldavia y Ucrania. Durante más de dos mil años no hay rastros de guerras o invasiones.
Hace 7.500 años la CULTURA DE CUCUTENI floreció en terrenos de la actual Rumania, Moldavia y Ucrania. Durante más de dos mil años no hay rastros de guerras o invasiones.

 

     “Desde el punto de vista cultural, lo que caracteriza a algunas sociedades neolíticas desenterradas, es un orden simbólico no manipulador, que recrea y emula el continuum gaiático. Algunos investigadores lo han llamado acertadamente Cultura de la Celebración de la vida. Lo que llama la atención más que ninguna otra cosa, es que es un arte que discurre sobre la vida misma, sin despegarse de ella, que consigue captar y fijar en sus obras los rasgos de la vida: la interacción entre lo vegetal y lo animal, los movimientos asociativos, la diversidad de las formas, la armonía del caos, los ciclos, la noción del tiempo en la vida, la generación y la regeneración, la sucesión, el continuum; la calidez, el bienestar, la alegría de la vida autorregulada. Desde el punto de vista social, se caracteriza por la ausencia de jerarquía y de cualquier tipo de jefaturas o de instancias superiores, ausencia de jerarquización entre los sexos, ausencia de acotaciones territoriales, de guerras y de violencia, ausencia también de símbolos de prestigio o de poder." Casilda Rodrigañez, "El asalto al Hades"


     Nikolas Platon, director del principal museo de la Isla de Creta escribe: “Su cultura parece haber sido básicamente igualitaria, pacífica, próspera y jovial. Sus ciudades carecían de muros defensivos, y en su arte no se aprecian escenas de violencia. Aquí la sucesión se transmitía por línea femenina y el conjunto de la vida estaba impregnado por una ardiente fe en la Diosa Naturaleza […]. Su arte, a la vez grácil y realista, entona un himno a la naturaleza lleno de formas ondulantes y dinámicas, revolotean las abejas, saltan gozosos los delfines, ondean las serpientes, vuelan libres los pájaros. Todo fluye, como atestiguara Heráclito muchos siglos después. En el centro de las escenas suele estar la Diosa, a menudo representada como una bella muchacha de pechos descubiertos, a veces rodeada de sacerdotisas y jóvenes varones. Las figuras humanas aparecen llenas de vida, plácidas, espontáneas, siempre gesticulando, en marcado contraste con las rígidas poses del arte egipcio de la época. Asoma una cultura basada en la celebración de la vida. No hay hordas ni estados sino poblaciones autónomas de varios miles de habitantes; se conoce la metalurgia, pero no se aplica para fabricar armas; no se levantan fortificaciones ni hay signos de violencia, pero existe un arte floreciente... su culto está guiado por mujeres y la descendencia pasa por línea femenina, pero no hay dominio sobre los hombres sino igualdad entre los sexos”.

 

CULTURA DE CRETA (Minoica). En Creta se dan más de 6.000 años ininterrumpidos sin guerras. Fue el último lugar en el que la cultura de la Vieja Europa permaneció intacta (hasta finales de la Edad del Bronce).
CULTURA DE CRETA (Minoica). En Creta se dan más de 6.000 años ininterrumpidos sin guerras. Fue el último lugar en el que la cultura de la Vieja Europa permaneció intacta (hasta finales de la Edad del Bronce).

 

     “Una conclusión fundamental extraíble de la información aquí expuesta, es que el hecho de la aparición del excedente, o la sociedad excedentaria, no parece ser en absoluto, y al contrario de la creencia común, el detonante que originó las guerras, las clases sociales, o la lucha por el poder. La sociedad neolítica era ya hasta cierto grado excedentaria (lo suficiente para desarrollar abundante arte, centros urbanos, comercio, etc.), y no cabe duda de que la calcolítica era generosamente excedentaria. La mayor parte de las sociedades calcolíticas coexistieron durante dos mil años sin guerras ni conquistas, y algunas mucho más que eso, adentrándose incluso hasta el Bronce final como en el caso de Creta y Anatolia occidental, donde están registrados la friolera de 6.000 años de historia de civilización con sociedades desarrolladas sin signos de saqueos, guerras, destrucción, y todo tipo de representación o imaginería bélica […] podemos comprobar fácilmente que esos periodos pacíficos entre poblaciones desarrolladas superan a menudo el lapso que cubre toda la historia comúnmente conocida. La historia oculta es inmensa.” Joan Coy, “La Historia oculta”

 

CULTURA VINCA, 7500 años (Serbia, Rumania, Bulgaria y Macedonia) Escritura pictórica dos mil años anterior a la Sumeria. Los primeros en trabajar el cobre, pero no lo aplicaban para fabricar armas. Más de dos mil años sin rastros de guerras o invasiones.

 

     “En cuanto a la relación entre mujeres y hombres en la vieja Europa, las pruebas arqueológicas indican que aparentemente no había una superioridad social de los hombres sobre las mujeres y que, en general, la distribución de los bienes en sus cementerios apunta a una sociedad igualitaria y claramente no patriarcal. Según Gimbutas, ésta era una sociedad matrilineal, en la que la descendencia y la herencia se transmitían a través de la madre y en la que las mujeres jugaban un papel esencial en los ritos religiosos.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la Diosa”

     “En los modelos de santuarios y templos, las mujeres se representan en el acto de supervisar la preparación y ejecución de los rituales dedicados a los diversos aspectos y funciones de la Diosa. Se invertía una enorme cantidad de energía en la elaboración de los instrumentos de culto y de los presentes votivos. En los modelos de templos se muestra cómo se molía el grano y cocía el pan sagrado..., las mujeres realizaban y decoraban grandes cantidades de cuencos apropiados para cada rito diferente. Al lado del altar del templo se erguía un telar vertical en dónde, probablemente, las mujeres tejían las vestimentas sagradas y demás accesorios del templo. Las más sofisticadas creaciones de la vieja Europa (vasijas, esculturas, etc.,) eran fruto del trabajo de mujeres” Marija Gimbutas

 

Reconstrucción del santuario de CATAL HÜYÜK en Anatolia (8.000 años). En este poblamiento neolítico, la Diosa aparece bajo tres formas: como mujer joven, como madre dando a luz (parte superior de la imagen) y como anciana. Analogía con las fases lunares.
Reconstrucción del santuario de CATAL HÜYÜK en Anatolia (8.000 años). En este poblamiento neolítico, la Diosa aparece bajo tres formas: como mujer joven, como madre dando a luz (parte superior de la imagen) y como anciana. Analogía con las fases lunares.

 

     “Como señala Gimbutas, si la civilización se define como la aptitud de un pueblo para desarrollar las artes, la tecnología y una escritura apropiada, así como para mantener relaciones sociales, está claro que esa Antigua Europa fue una civilización exitosa. Esa civilización alcanzó su clímax en el V milenio, pero los comienzos se remontan a dos milenios antes por lo menos.” Josu Naberan, “La vuelta de Sugaar”

     En 1988, Marija Gimbutas comentaba: “Mis propias excavaciones en el sureste de Europa muestran que entre hace 8.000 y 6.000 años la gente vivía más cómodamente que en algunos lugares del siglo XX. Cuando hace veinte años, excavé un poblado de 7.000 años de antigüedad en el sureste de Yugoslavia, desenterramos casas espaciosas y pulcras con losas de piedra en el suelo, y en los altares de los hogares encontramos vasijas exquisitas en forma de pájaro, esculturas de tamaño natural o en miniatura de animales y deidades, vasijas de casi un metro de alto con la cara de la Diosa en su cuello... y muchos otros artefactos notables. Irónicamente, el equipo de excavación vivía en cobertizos construidos con estiércol de vaca, en un ambiente mugriento, sin agua corriente. Hace cuatro mil años, los templos-palacio minoicos tenían agua corriente y agradables lavabos. Está claro que no hubo un desarrollo progresivo de la civilización”

     “Entre el 7000 y el 3500 a.c. los habitantes de la Vieja Europa desarrollaron una organización social compleja. Según Gimbutas, pequeñas ciudades más que pueblos (como por ejemplo, la de Tal´noe, al sur de Kiev, de 1500 casas en un área de 700 acres y con una población de 20.000 personas, datada del 5000 a.c.), con un alto grado de organización no jerarquizada y especialización cultural y tecnológica reflejada en las herramientas y objetos de adorno y uso, de cobre y oro, mármol y arcilla. […] . Y todo ello decorado con pintura, grabado o esculpido. Como explican los especialistas, tan importante es lo que representan las imágenes dibujadas, como lo que no aparece en ningún sitio (escenas de guerras, de héroes peleando y recibiendo honores, arsenales de armas, etc). Por las inscripciones que han perdurado en estos objetos, sabemos que también tenían formas rudimentarias de escritura.” Casilda Rodrigañez, “El asalto al Hades”.

     “Gracias al trabajo de arqueólogos como Marija Gimbutas en Europa del Este o James Melaart en Anatolia y Oriente Medio, conocemos la existencia de sociedades neolíticas que alcanzaron un muy temprano y alto grado de desarrollo en Asia occidental, Europa oriental, y valle del Nilo. […] Estos investigadores constataron el desarrollo de núcleos urbanos con poblaciones de miles de habitantes ya en el séptimo milenio antes de cristo, como es el célebre caso de Catal Hüyuk en Anatolia.

 

     Todos estos pueblos neolíticos están interconectados por una red de comercio o intercambio. Encontramos grandes cantidades de estatuillas y objetos de obsidiana en poblaciones distantes en miles de kilómetros de cualquier región volcánica. Estas sociedades evolucionan progresivamente y en continuidad sin ningún tipo de alteración brusca (no hay el menor digno de guerras, saqueos, incendios, crisis económicas, etc.) hasta desembocar en un estadio de desarrollo que en arqueología se conoce como Calcolítico. Ya en el 5500 a.c. podemos hablar de civilización calcolítica en las islas del Egeo, parte de Europa oriental, Anatolia y Oriente Medio. Veamos sus características:



- Se practica la agricultura de una gran variedad de hortalizas, legumbres, frutales, y cereales. Canalización de aguas y complejos sistemas de irrigación.

 



- Están domesticados todos los animales que hoy día se emplean en estas regiones del mundo, excepto el caballo.



 

- Uso extendido del telar, el horno de pan, y la alfarería. Se trabajan materiales como el mármol, la obsidiana, el marfil, el oro, la plata, el cobre, y el estaño.Abundante producción artística (estatuas, adornos corporales, pintura de vivos colores en cerámica , telas, todo tipo de útiles y objetos…) que abarcaba todos los aspectos de la vida cotidiana. Elevado grado de expresividad artística, sugerencia, y simbolismo, especialmente en cerámica y estatuillas, que nos ofrecen además mucha información acerca del tipo de ropa, modo de vida, etc. Sólo en el yacimiento de Vinca, en los Balcanes centrales, Gimbutas desenterró más de 2.000 estatuillas del sexto milenio a. C.

 



- Navegación por barco de vela. En varias vasijas del sexto milenio antes de cristo aparecen barcos de vela dibujados. Gracias a los yacimientos de las islas del Egeo conocemos, además, que el comercio marítimo era ya abundante.



 

- Centros urbanos de hasta 20.000 habitantes



 

- Existencia de la escritura: No se han encontrado largos textos como en el caso de las posteriores tablillas cretenses, mesopotámicas, o egipcias, pero sí numerosos objetos con inscripciones. Los más antiguos pertenecen a la cultura Vinca (Balcanes centrales), datados entre el 5500 y 5300 a.c. (una hipotesis sobre el desciframiento de dicha escritura puede consultarse aquí. )”. Joan Coy, “La historia oculta